Terraza principal del Parador de Gredos frente al Pinar de Navarredonda.
Terraza principal del Parador de Gredos frente al Pinar de Navarredonda.

 

Aunque siempre me ha gustado hacer turismo de ciudad, es cierto que con los años prefiero escapadas muy diferentes a lo que veo en mi día a día. Como sabéis, vivo en Madrid y eso implica estrés, prisas y atascos allá donde vayas.

Por eso, cuando buscaba el destino donde canjear la caja regalo que me trajeron los Reyes Magos (¡cómo saben lo que me gusta!), quería visitar un destino de naturaleza y montaña, donde alejarme del ajetreo de las grandes ciudades. Es así como elegí alojarme en el Parador de Gredos. Además, me picaba la curiosidad conocer el primer parador de España, inaugurado en 1928 con la visita de Alfonso XIII (hace ya 90 años).

Fachada del Parador de Gredos.
Fachada del Parador de Gredos.

 

Sinceramente, pensaba encontrarme un parador mucho más anticuado, pero estaba equivocada. El Parador de Gredos tiene un precioso edificio en medio de la montaña y está muy bien cuidado y decorado con mucho gusto. Además, cuenta con salones junto a chimeneas donde sentarte a leer o simplemente a mirar el paisaje, y dos terrazas con unas vistas fabulosas al pinar.

Hall principal del Parador de Gredos.
Hall principal del Parador de Gredos.

 

Bar del Parador de Gredos con mobiliario rústico.
Bar del Parador de Gredos con mobiliario rústico.

 

Conozco varios paradores de España y reconozco que son una apuesta segura. Aunque el precio es más elevado que en algunos hoteles, hacen ofertas bastante a menudo así que te recomiendo que no los descartes por precio porque puedes encontrar algún chollo.

Antes de nada, quiero aclarar que no he recibido ningún tipo de compensación por hablar del Parador de Gredos. Te lo cuento porque me parece una opción muy recomendable si quieres visitar la Sierra de Gredos, hacer senderismo o desconectar de tu rutina en medio de la naturaleza.

Justo el fin de semana que fuimos estaban organizando una feria de bodas (sí, celebran bodas allí) y daban cursos de micología. En plena época de setas, me hubiera encantado tener algo más de tiempo para poder asistir al curso. La verdad que no entiendo absolutamente nada de este tema y me hubiera venido fenomenal aprender a diferencias las setas venenosas de las que no lo son. ¡Lo dejo pendiente para otra ocasión!

Montaje para una ceremonia de bodas en el Parador de Gredos.
Montaje para una ceremonia de bodas en el Parador de Gredos.

 

Senderismo en los alrededores del Parador de Gredos

Desde el Parador de Gredos hice una marcha muy agradable (y nada complicada) por el Pinar de Navarredonda. Está bien señalizada y se tarda en torno a una hora en hacerla, con inicio y fin en el Parador de Gredos. La senda completa tiene una longitud de 3.000 metros y se tarda 2 horas en recorrer, pero la ruta que hice yo creo que es perfecta para hacerse una idea de los pinos centenarios que hay por esa zona sin extender tanto la marcha. Yo hice el check-in a media mañana y justo me dio tiempo a dejar el equipaje y hacer esta ruta antes de comer.

Descansando durante el recorrido por la senda del Pinar de Navarredonda.
Descansando durante el recorrido por la senda del Pinar de Navarredonda.

 

Pozo de las Paredes y Plataforma de Gredos

En mi primer día en Gredos aproveché también para visitar el Pozo de las Paredes, una charca situada en Navacepeda de Tormes. Tiene un puente romano maravilloso y el paisaje no te dejará indiferente. Eso sí, ¡tendrás que ser valiente para pasar por algún sendero entre vacas a menos de un metro de ti y que no te quitan la vista de encima!

Vacas a escasos metros durante la marcha por el Pozo de las Paredes en Gredos.
Vacas a escasos metros durante la marcha por el Pozo de las Paredes en Gredos.

 

En ese día me dio tiempo a ver también la Plataforma de Gredos, punto de partida de la senda de la Laguna Grande. Si tienes tiempo, esta ruta es de las más bonitas de Gredos. No te olvides de planificarla bien, porque son 5 horas de recorrido (ida y vuelta) y su dificultad es media-alta, especialmente complicada en invierno por las heladas.

La tarde la pasé en el Parador de Gredos. Reconozco que en mis viajes apenas paro en los hoteles, pero los paradores son alojamientos con historia y tan especiales que dudo que no quieras estar allí de relax. No te imaginas qué tranquilidad y desconexión la tarde del sábado mientras leía en los sillones del salón principal con vistas al pinar. Además, tuve una suerte increíble porque esa misma tarde empezó a nevar. La sensación de estar a resguardo dentro del Parador de Gredos mientras ves cómo nieva fuera… ¡sin palabras!

Terraza del Parador de Gredos con el paisaje nevado.
Terraza del Parador de Gredos con el paisaje nevado.

 

¡Ver cómo caían los copos de nieve fuera no tiene precio!
¡Ver cómo caían los copos de nieve fuera no tiene precio!

 

Gastronomía en el Parador de Gredos

La caja regalo incluía también cena en el Parador de Gredos y puedo decir que fue mi primera cena en un Parador (¡espero que la primera de muchas!). De menú escogimos para compartir crema de setas con foie, secreto ibérico, entrecot, tarta de queso, natillas, vino de la casa y el plato fuerte… ¡judiones de Ávila! Si tú también eres de emociones fuertes, puedes pedirte los judiones para cenar, su especialidad (ya me contarás qué tal pasas la noche ;)). Las raciones son muy grandes y apenas pude terminarme el postre.

Cenando secreto ibérico en el Parador de Gredos.
Cenando secreto ibérico en el Parador de Gredos.

 

A la mañana siguiente, me asomé por la ventana de la habitación, que daba al pinar, y encontré todo el paisaje teñido de blanco. ¡La nieve había cuajado! Con esas vistas de postal, no me hubiera importado quedarme un día más sin salir del Parador de Gredos viendo caer los copos de nieve.

Paisaje de Gredos teñido de blanco.
Paisaje de Gredos teñido de blanco.

 

Terraza del Parador de Gredos con las hamacas cubiertas de nieve.
Terraza del Parador de Gredos con las hamacas cubiertas de nieve.

 

Cuevas del Águila y Arenas de San Pedro

Después del desayuno, llegó el momento de rascar el hielo y la nieve de las lunas del coche y comenzar el itinerario del segundo día por Gredos. Aunque ya te lo contaré más en detalle en otro artículo, te adelanto que visité las Cuevas del Águila (muy recomendables) y Arenas de San Pedro, un pueblecito en la cara sur de la Sierra de Gredos, apodado “La Andalucía de Ávila” por el cruce de culturas.

Cuevas del Águila, un imprescindible en tu visita a Gredos.
Cuevas del Águila, un imprescindible en tu visita a Gredos.

 

En definitiva, fue un fin de semana perfecto que consiguió cumplir mis expectativas con creces: dormir en el Parador de Gredos (como te decía, el primer Parador de España), comer de fábula, hacer senderismo por la montaña y visitar pueblos cercanos donde el estrés y las prisas no tienen cabida.

Disfrutando de las vistas desde la terraza del Parador de Gredos.
Disfrutando de las vistas desde la terraza del Parador de Gredos.

 

Si buscas otro destino donde desconectar, no te pierdas mi artículo sobre Chinchón, una de las siete maravillas de Madrid.